| La banda ancha, bien público |
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JOAQUÍN ESTEFANÍA En dos semanas se celebrará en Estoril (Portugal) la XIX Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado y de Gobierno. Estas reuniones sirven sobre todo de toma de conciencia entre los mandatarios de las preocupaciones que atañen a unos y a otros. La de ahora tiene como base la innovación y el conocimiento, que son precisamente los mismos temas que se abordarán en la cumbre entre la Unión Europea (UE) e Iberoamérica, que tendrá lugar en mayo, bajo la presidencia española de la Unión Europea. Se trata de que se asuma la necesidad de la innovación en el contexto de salida de la crisis económica que, por cierto, está siendo en América Latina (AL) más benévola en su profundidad y sus secuelas que en otras zonas del mundo. Brasil se está comiendo la idea de Iberoamérica entre los inversores, que cada vez más fijan su mirada sólo en este país
Es por ello por lo que la secretaria ejecutiva de CEPAL, Alicia Bárcena, pide que este cuello de botella sea disuelto proponiendo la banda ancha como bien público global (lo que no es idéntico a que sea gratuito). "La banda ancha es la tecnología que soporta el intercambio de mayores volúmenes de información y es la plataforma que sostiene las actividades sociales y productivas de las economías modernas y futuras", sostiene Bárcena, que llevará esta demanda a la Cumbre Iberoamericana. Su propuesta centró las discusiones del seminario Agencia de Desarrollo Iberoamericano, organizado por la CEPAL, la Secretaría Iberoamericana y el Centro de Estudios Internacionales de Barcelona (CIDOB), que todos los años tiene lugar en Barcelona en los días previos a la cumbre y que incorpora a medio centenar de economistas, académicos y emprendedores. Al contrario que en reuniones precedentes sobre el futuro de AL, ahora se ve el fin de la Gran Recesión: el PIB decrecerá este año un 1,6%, debido sobre todo a la contracción de México (-7%), pero hay coincidencia en que la región comenzará a despegar, incluso con fuerza, en 2010. La discusión es sobre la sostenibilidad de este crecimiento, ya que los sectores públicos ya no dan mucho más de sí en cuanto a estímulos fiscales, y el sector privado aún no ha tomado el relevo de la inversión. Hay consenso en que la crisis ha tenido menor impacto que en otras ocasiones por una coincidencia entre buenas políticas macroeconómicas y una potente visión socialdemócrata, que hizo olvidar los efectos más nocivos del Consenso de Washington. Enrique Iglesias, secretario iberoamericano, mostró su preocupación por el hecho de que el impulso regulador vaya perdiendo fuerza en todo el mundo conforme las economías van recuperando pulso: "No es lo mismo en este campo lo que se dijo en el G-20 de Washington (noviembre de 2008) que en el G-20 de Londres (abril de 2009) y en el G-20 de Pittsburgh, de hace escasas semanas". Una última reflexión muy significativa: Brasil, que es el 50% de la economía del subcontinente, se está comiendo la idea de Iberoamérica entre los inversores, que cada vez más focalizan su atención en este sólo país. |